Obviamente este tema llamado “cuando las cosas salen mal” tiene que ser motivo de muchos posts y sobre todo de mucha discusión entre nosotros mismos.
Usualmente estamos acostumbrados a analizar este concepto desde el punto de vista legal únicamente y para eso ya hay mucho contenido escrito, el consentimiento informado, las notas, explicar y hablar con el paciente y su familia y en general seguir la normatividad del lugar donde ejercemos.
Pero desde el punto de vista administrativo o de “management” que podemos decir de este tema? Bueno, en este artículo lo veremos en el tema de la negociación (en otros lo haremos con un objetivo del marketing, administrativo etc).
En toda prestación de servicios o venta de productos existe una negociación, con negociación nos referimos al Proceso de intercambio (oneroso o no) en el cual, las partes intervinientes, acuerdan en ceder cada una un elemento valioso, en pos de un mayor beneficio mutuo. Negociar es ganar dando. En el caso de la medicina negociamos con el paciente el que a cambio de una remuneración económica nosotros vamos a tratar y si es posible solucionar su problema de salud.
Hay una tabla muy útil para comprender una negociación (ver tabla 1), casi todas las negociaciones en el mundo van a moverse en el plano de los cuadrantes B y C ya que en la mente de las personas el resultado debe ser parejo: si tu ganas yo tengo que ganar, si yo pierdo tu tienes que perder.

Tabla 1
Pero que pasa entonces cuando las cosas salen mal en medicina, el paciente ya perdió! Y usualmente no va a permitir que las cosas se queden así. Entonces que va a pasar? bueno pues para llevar el resultado a cualquiera de los cuadrantes B y C va a tratar de ganar algo (ganas-gano) usualmente dinero, o de que tu pierdas algo (pierdo-pierdes) puede ser desde prestigio hasta tu licencia para ejercer (tabla 2).

Tabla 2
Aparte de todo lo que legalmente y por normatividad estamos obligados a hacer es importante tener en mente que siempre debemos llevar nuestra prestación de servicios (de experiencias como me gusta mas) al cuadrante B y si las cosas salen mal que no sea por una deficiente entrega de nuestro servicio como una negligencia o un caso de impericia; sino que sea por una complicación descrita, y demostrar (vean como uso la palabra demostrar y no la palabra entender) al paciente que nosotros hemos actuado siempre con la finalidad de que salga todo bien para ellos.
Una recomendación interesante es siempre localizarnos nosotros mismos en el cuadrante en el que se encuentra el paciente, si el ganó nosotros también pero si el perdió entonces demostrarle que nosotros también perdimos al no haber tenido el éxito que buscamos al decidir su fallido tratamiento. Esto solo se logra con honestidad y con humildad.
Como la gente no lee mucho en internet he decidido dividir este tema en varias secciones, antes de publicar el próximo post sobre este tema me gustaría escuchar su opinión hasta ahora.
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